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Fiscalización, flotas de aguas distantes y gobernanza regional: las alertas que dejó el último debate sobre el calamar gigante en el Pacífico Sur

  • 4 days ago
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El calamar gigante (Dosidicus gigas), conocido también como pota o jibia, se ha convertido en uno de los recursos pesqueros más estratégicos del Pacífico Sur. Su relevancia económica, social y alimentaria sostiene miles de empleos y comunidades pesqueras artesanales en países como Perú y Chile. Sin embargo, mientras aumenta la presión extractiva en aguas internacionales, crecen también las preocupaciones por las debilidades en la gobernanza regional, la insuficiente aplicación del enfoque precautorio y las limitadas capacidades de fiscalización sobre las flotas de aguas distantes que operan en alta mar.


En este contexto, el pasado 13 de mayo, el Comité para el Manejo Sustentable del Calamar Gigante del Pacífico Sur (CALAMASUR) organizó el webinario “Avances en la gestión del calamar gigante y control de la pesca ilegal en el Pacífico Sur”, espacio que reunió a especialistas, dirigentes pesqueros y representantes artesanales de Chile, Perú y Argentina vinculados a la gobernanza regional de esta pesquería, el monitoreo marítimo y el control de la pesca ilegal.


El encuentro tuvo como eje central dos grandes temas: por un lado, los resultados de la última reunión de la Organización Regional de Ordenamiento Pesquero del Pacífico Sur (OROP-PS), organismo encargado de regular la pesca del calamar gigante en aguas internacionales del Pacífico Sur; y por otro, las crecientes preocupaciones por el control de las flotas de aguas distantes, las denuncias de posibles operaciones ilegales y el rol que hoy cumplen las tecnologías satelitales en los procesos de fiscalización marítima.


OROP-PS: avances importantes, pero todavía insuficientes



La primera exposición estuvo a cargo de Alfonso Miranda, presidente de CALAMASUR, quien realizó un balance de la  Decimocuarta Reunión de la Comisión de la OROP-PS, desarrollada en Panamá en marzo de 2026.


Miranda destacó que, por primera vez, el calamar gigante ocupó un lugar central en el debate político, técnico y mediático dentro de la organización regional. Sin embargo, advirtió que, pese a algunos avances, los principales problemas estructurales de la pesquería continúan sin resolverse.


Entre las medidas aprobadas destacó mejoras en los sistemas de reporte de datos de captura y observadores, fortalecimiento de ciertos mecanismos de inspección en puerto y avances relacionados con el registro de embarcaciones artesanales de países costeros en aguas internacionales.


No obstante, las propuestas más sensibles —vinculadas directamente a la reducción efectiva del esfuerzo pesquero— no lograron prosperar. Entre ellas figuraban el establecimiento de límites de captura (TAC), la creación de zonas buffer adyacentes a las Zonas Económicas Exclusivas (ZEE) de los países costeros y mayores controles sobre transbordos y estándares laborales en alta mar.


Uno de los puntos más discutidos durante el evento fue la decisión adoptada por la Comisión de reducir en 15% el número de embarcaciones de aguas distantes autorizadas para operar sobre el recurso.


Para Miranda, la medida genera una percepción positiva inicial, pero presenta limitaciones importantes en términos prácticos.


La flota china pasó de 671 embarcaciones inscritas a 570. Sin embargo, eso no significa necesariamente que vaya a pescar menos. Probablemente seguirá pescando igual o incluso más que antes. Aunque la reducción puede parecer impactante a primera vista, en la práctica no disminuye el esfuerzo pesquero que China ejerce hoy con alrededor de 550 barcos en aguas internacionales del Pacífico Sur”, explicó.


El presidente de CALAMASUR señaló que reducir el número de embarcaciones registradas no garantiza menores niveles de extracción si no existen límites de captura claros ni medidas precautorias efectivas que regulen el esfuerzo real de pesca.


Asimismo, advirtió que los próximos meses serán determinantes para el futuro de la pesquería, especialmente por el rol que deberá asumir el Comité Científico de la OROP-PS (SC14), programado para septiembre de este año.


La próxima reunión del Comité Científico es en septiembre y este ya tiene el mandato de presentar propuestas concretas de manejo. Esta vez no hay pretexto para seguir dilatando decisiones”, afirmó.


Miranda sostuvo además que los países costeros deberán fortalecer mucho más su articulación política, científica y diplomática antes de las próximas negociaciones internacionales.


No podemos conformarnos con ver cómo otros países rechazan propuestas mientras pasan los años; tenemos que actuar diplomáticamente mucho antes de las reuniones de la Comisión”, finalizó.


Denuncias, evidencia satelital y fiscalización marítima


La segunda parte del evento estuvo enfocada en los desafíos de fiscalización de las flotas de aguas distantes y el creciente uso de herramientas tecnológicas para detectar posibles operaciones ilegales en alta mar y zonas jurisdiccionales.



Milko Schvartzman, especialista argentino en conservación marina y pesca ilegal, presentó casos recientes de presuntas incursiones de embarcaciones extranjeras en aguas de Chile y Argentina, además de investigaciones desarrolladas a partir de imágenes satelitales, análisis AIS y posicionamiento marítimo.


Uno de los puntos más sensibles abordados fue la reciente denuncia presentada en Chile por la organización FIMA sobre posibles operaciones ilegales de embarcaciones chinas dentro de la Zona Económica Exclusiva chilena. Parte de la evidencia utilizada en la denuncia fue desarrollada mediante análisis satelitales elaborados por el propio Schvartzman.


Tenemos pruebas bastante contundentes de que hubo extracción de recursos pesqueros dentro de la zona económica exclusiva por embarcaciones de la flota a la cual Chile le da apoyo portuario”, sostuvo.


El investigador explicó además cómo las tecnologías satelitales están transformando los procesos de fiscalización marítima en la región, especialmente luego de que Argentina comenzara a aceptar evidencia electrónica y satelital como prueba válida para sancionar casos de pesca ilegal.


Las herramientas satelitales son importantísimas y muy poderosas para la región; abaratan muchísimo los costos de fiscalización. Pero las herramientas aisladas no alcanzan por sí solas: se necesita capacitación, voluntad política, capacidad técnica y despliegue físico en el mar”, advirtió.


Schvartzman también señaló que uno de los grandes desafíos para los países costeros es fortalecer sus capacidades institucionales para procesar, interpretar y actuar rápidamente frente a denuncias sustentadas en evidencia tecnológica.


La preocupación desde la pesca artesanal chilena



La última intervención estuvo a cargo de Gigliola Centonio, asesora de Alianza Pesca Maule y vinculada a organizaciones artesanales de Chile, quien expuso la creciente preocupación que existe entre las comunidades pesqueras por el incremento del esfuerzo pesquero en aguas internacionales y por el rol que cumplen los puertos de la región en el soporte logístico a las flotas de aguas distantes.


Centonio sostuvo que, desde la percepción de la pesca artesanal chilena, la presencia de grandes flotas cerca de las ZEE termina afectando directamente la disponibilidad del recurso para las pesquerías costeras.


En Chile se percibe a la flota china como una barrera que limita que la biomasa ingrese hacia las costas chilenas. Además, con las facilidades de arribo que recibe en nuestros puertos, se facilita que estas embarcaciones continúen operando en aguas internacionales, incrementando la presión sobre el recurso y afectando directamente su disponibilidad para los países ribereños”, afirmó.


La representante chilena agregó que las actuales capacidades de monitoreo y control siguen siendo insuficientes frente a la magnitud y complejidad de las operaciones en alta mar.


Creemos que los países ribereños del Pacífico Sur deberían avanzar hacia una zona buffer de 10 a 20 millas adyacente a sus jurisdicciones, donde se limite la operación de flotas extranjeras sobre el calamar gigante. Además, necesitamos sistemas de monitoreo digital con mayor acceso a imágenes satelitales y herramientas tecnológicas para fiscalizar estas operaciones”, señaló.


El evento concluyó con una reflexión compartida entre los participantes: el futuro del calamar gigante en el Pacífico Sur dependerá cada vez más de la capacidad de los países costeros para fortalecer su coordinación regional, respaldar sus propuestas con evidencia científica sólida y avanzar hacia mecanismos más efectivos de manejo, monitoreo y fiscalización en aguas internacionales.


El webinario fue moderado por Iván Gómez, especialista pesquero de la Fundación Innovations for Ocean Action (I4OA). Asimismo, CALAMASUR pone a disposición el video completo del evento y las presentaciones compartidas por los expositores para libre descarga y consulta.



Materiales del webinar:




Transmisión en vivo:



 
 
 

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